El páncreas es un órgano perteneciente al aparato digestivo. Está situado en la región superior y posterior izquierda del abdomen. Se localiza por detrás del estómago y por delante de la columna vertebral, estando en contacto directo también con el intestino delgado y el hígado.
Tiene forma ligeramente alargada, y está
colocado horizontalmente. La zona más estrecha
se sitúa a la izquierda y ligeramente más alta
que la zona más ancha.
En este órgano se distinguen tres zonas
principalmente:
Cabeza: es la parte más gruesa, está situada a la derecha, colocada por detrás del hígado y rodea parcialmente al duodeno (primera porción del intestino delgado).
Cuerpo: situado por detrás del
hígado e intestino delgado.
Cola: es la parte más estrecha
y está a la izquierda, en contacto con la cara
posterior del estómago y con el bazo.
El páncreas es un órgano clave en el proceso digestivo, ya que es el responsable de producir enzimas esenciales en la digestión de la comida. La otra función del páncreas, es la de producir insulina-hormona que regula los niveles de glucosa-, esencial para las personas diabéticas. Cerca del 95% de las células del páncreas son glándulas exocrinas, encargadas de producir jugo pancreático, que contiene enzimas que desintegran las grasas y las proteínas de la alimentación para que las sustancias nutritivas puedan ser absorbidas por el intestino delgado y utilizadas por el organismo para reparar tejidos o para favorecer el crecimiento.
Unos conductos denominados exocrinos llevan el
jugo pancreático al conducto biliar común y,
eventualmente, al intestino delgado. Sólo un
pequeño porcentaje de las células del páncreas
son glándulas endocrinas, dispuestas en pequeños
grupos o cúmulos llamados islotes de Langerhans.
Las células de los islotes liberan tres hormonas
(insulina, glucagón y somatostatina) que hacen
posible que el cuerpo metabolice (descomponga y
digiera) la comida. También regulan el uso que
el cuerpo hace de la glucosa, que es la fuente
de energía para muchas de las actividades
diarias de todas las células.
Cuando el páncreas funciona normalmente, la
concentración de glucosa en sangre varía como
respuesta a una extensa variedad de sucesos,
situaciones de estrés o infecciones, pero
permanece en sus límites normales.

